Valle de Karrika (Oiartzun)

A vueltas de nuevo con mi idea de estar lo suficientemente fuerte como para poder presentarme algún día (y espero que no muy lejano), a alguna competición de trail running.   Qué sí, que está de moda… Qué sí, que al monte hay que ir a andar…. Que sí, que bla bla bla y más bla.  No tenía ni idea de que correr estaba de moda hasta que vine a vivir a Donostia, en cuanto troté por primera vez en la montaña sentí que me gustaba mucho, pensé que podía entrenarme y correr durante más tiempo y más kilómetros, porque realmente correr en la montaña es una actividad increíble, sólo por el placer que da correr sobre suelo blando y no por asfalto, por el placer que da sentir el crepitar de las hojas bajo los pies.

Me hace gracia, cuando sale el tema de correr en la montaña y comento que solemos hacerlo, escuchar la típica respuesta: ¡¡¡claro, es que correr en el monte ahora está de moda!!!  No se si está de moda o no, lo que sí se es lo que siento cuando lo hago ….. y me encanta!!!  Como también me gusta pasear por la montaña, sin prisas.  Pisar tan blandito, escuchar los sonidos del agua, de los pájaros, de las hojas mecidas por el viento… de mi respiración al hacer el esfuerzo.  Adoro el olor tan penetrante de la montaña entrar hasta el último alvéolo de mis pulmones.

No salgo a entrenar todo lo que me gustaría, he dado prioridad a otros temas que ahora me aprietan más, sin embargo cada vez lo hacemos más a menudo.  Tenemos varios sitios localizados cerca de casa, aunque a veces nos apetece irnos un poco más allá y disfrutar de otros entornos distintos pero igual de mágicos.

Valle de Karrika

Valle de Karrika

Esta vez hemos ido al Valle de Karrika, en Oiartzun (Parque Natural de Peñas de Aia).  Parte del recorrido coincide con el que se hizo no hace ni un mes de la Intxixu Trail.  No estoy como para tantos kilómetros y desnivel, así que acortamos bastante.  Txemi, mi compañero, participó por primera vez en esa edición y quería compartir conmigo ese bonito recorrido, al menos una parte.

Empezamos desde el polígono Pagoaldea (Oiartzun) y acabamos en el mismo sitio (TRACK).  Unos 11km y 5oom de desnivel positivo.  Salvo algún tramo, cuyo desnivel es importante, el resto se deja correr muy bien por lo que puede ser una buena ruta para poder ir a entrenar si estamos todavía “verdes”.

El valle es un verdadero paraíso para los sentidos, la temperatura es muy agradable y aunque la humedad está presente, no supone ningún agobio, el placer de estar allí lo compensa con creces.

Valle de Karrika

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Las fuertes pendientes me sirven para entretenerme un poco con lo que me encuentro, como este hongo que parece alienígena (Clathrus archeri).  Es difícil mantener la concentración en lo que se hace, el entorno te roba la atención…. al menos a mí.

Clathrus archeri

Llegamos a la parte más alta del recorrido y ya sólo toca ir cuesta abajo, que parece fácil pero no lo es.  Algún tramo es algo técnico y exige poner todos los sentidos para no irnos de cabeza.

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Otro lugar más al que volver para coger forma y disfrutar de lo que se siente al ir algo más deprisa de lo normal.  Hay sensaciones que no se pueden experimentar paseando, como el simple hecho de estar allí, no da tiempo a pensar en lo que vas a hacer, o en lo que hiciste, o en mil pensamientos que nos distraen mientras contemplamos, mientras caminamos, simplemente estás en lo que haces, en esforzarte cuando hay una cuesta exigente o en no caerte cuando vas hacia abajo entre piedras.  Esos momentos sin pensamientos no tienen precio. Que no sólo de paseos y contemplación vive el hombre!!

2 comentarios

  1. Tuve una discusión reciente sobre el tema del esfuerzo en la montaña. En una marcha por el borde del impetuoso río Ebro, algunos de los montañeros de un club me decían que ellos no corrían, que preferían disfrutar del monte. Les contesté que el disfrute no era exclusividad de los que no corrían; que yo estaba seguro de que un campeón del mundo, como es Kilian Jornet, disfrutaba plenamente del monte, corriendo. Que había que haber probado bajar corriendo una montaña, con equilibrio y con gran esfuerzo para mantener ese equilibrio, para saber la satisfacción que ello proporciona. Alegaban ellos que no daba tiempo de ver el paisaje si se corría; les dije que se trataba de otro tempo/tiempo más intenso y concentrado en el que también ves y disfrutas de tu entorno y que además también te puedes parar en cualquier momento, en un entrenamiento, a contemplar con calma lo que desees.

  2. Esas eternas discusiones me llaman mucho la atención, como si hubiera una forma única de “estar” en la montaña. Particularmente me encanta correr, se disfruta el entorno de una forma única, de una forma que, andando o paseando no se disfruta. Creo que ir al monte no es sólo admirar el paisaje. Eso es lo que me hace gracia: “montaña = admirar paisaje”. Me gusta admirarlo, a veces paseando tranquilamente, fotografiando (soy verdaderamente pesada con eso y mi compañero me regaña muchísimo, jajajajajajaja) y otras veces me gusta admirarlo de esa otra forma más concentrada…. no tiene nada que ver y sí lo tiene .

    Saludos.

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