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Foratata Oriental 2341m (La diosa Culibilla)

Cuenta la leyenda que:
“Anayet y Arafita eran tal vez lo dioses más pobres de la montaña, les habían despojado de sus pinares y abetales, ni siquiera fresas o chordones poseían, hasta sus ganados escasearon y sus senderos se convirtieron en paso de contrabandistas.
Anayet y Arafita eran pobres pero trabajadores y honrados, poco les importaba que los otros dioses los despreciaran porque ellos en su pobreza eran felices. Es más, tenían un tesoro que por nada cambiarían: una hija preciosa, la diosa Culibilla a la que el cielo dotó de todas las bellezas y cualidades entre las que destacaban el candor y su hermosura. Nada quería saber de las pretensiones de los dioses pirenaicos.

Sus mejores afectos eran sin duda hacia los corderillos que competían en blancura con los inmensos heleros y glaciales que rompían el verdor de sus montañas .Y mas aún amaba a las humildes y trabajadoras hormigas blancas que durante el verano continuaban blanqueando la montaña, hasta el punto que Culibilla la bautizó con el nombre de Formigal.
La tranquila paz se acabo el día que Balaitus se enamoró ardientemente de Culibilla.
Balaitus era el revés de la medalla: fuerte, poderoso, temido por todos, nadie se oponía jamás a sus deseos. El amasaba las terribles tormentas del Pirineo y forjaba los rayos capaces de destruir todo lo que le apeteciera. Violento como ninguno, cuando se enfadaba hacía correr sus carros por encima de las nubes, haciendo estremecer hasta los cimientos de las montañas.
¿Cómo iba a ser feliz Culibilla con ese dios? Naturalmente, lo rechazó como a todos los demás que la habían pretendido, pero en mal momento ya que era la primera vez que a Balaitus lo rechazaban, así que este juró raptarla. Anayet y Arafita temían sus furores pero, ¿qué podían hacer los pobres por defender a su hija?
En tres zancadas dicen que se presentó Balaitus ante Culibilla decidido a cumplir su propósito. Las montañas estaban atónitas, sin atreverse a defender a la hermosa y desgraciada diosa. Balaitus era el Zeus de aquel Olimpo. Y dice la leyenda que entonces Culibilla, al verse perdida, gritó: ¡A mí las hormigas!
A millares acudieron de todos los sitios las hormigas blancas las cuales empezaron a cubrir a Culibilla ante los ojos de Balaitus que, horrorizado, emprendió la huida.
Culibilla, en el colmo de la amistad y el agradecimiento, se clavó un puñal en el pecho para guardar dentro, junto a su corazón, todas las hormigas: es el foru de Peña Foratata.
Y cuentan, que los que suben al Forau de la Peña pueden oir claramente los latidos de Culibilla, la diosa agradecida.
Y aseguran también que en Formigal, desde entonces, ya no hay hormigas blancas: todas las tiene ella.”

La leyenda de Formigal

Hace tiempo que al pasar por Formigal (nos dirigíamos más allá de Portalet) una Peña blanca, recortada sobre un fondo azul precioso me llenó los ojos cuando la vi por primera vez. Nunca había oído hablar de ella, no conocía su nombre, tampoco si era posible acceder a su cumbre. Al día siguiente, a la vuelta (ya había averiguado de quién se trataba), al pasar de nuevo por allí la miré y me dije: ¡¡así que te llamas Foratata!!. Desde entonces que cada vez que me acercaba sentía mi corazón encabritarse, los ojos brillar cuando la contemplabla y la emoción que he sentido me ha hecho soñar una y otra vez en conquistarla hasta que este mismo fin de semana he podido estar en su cima y atisbar lo mismo que observa ella, impávida y preciosa. Con su pobre altitud a la sombra queda de los grandes pirenaicos que la rodean, pero no chica a mis ojos. Y sin saber porqué, ella es inmensa en mi corazón.

Somos siete camaradas: Gabi, Isa, Kepa, Iván, Josu, Luis y yo. Hemos dormido cerca del Holtel Melià que hay en la parte alta de Formigal. Ya está amaneciendo. Desayunamos y salimos hacia la bella. El viento sopla helado pero nosotros, siete compañeros con un único objetivo, seguimos adelante.

El acceso que elegiremos para subir será el que he marcado en la fotografía. Una parte del grupo subirá por la parte derecha y la otra por la parte izquierda. Bajaremos por los dos rapeles que hay señalados en la parte derecha. El primero está en el borde de la arista y el segundo en un pino. Podría hacerse sin cuerda pero es recomendable llevar una (el terreno no es muy seguro, está muy descompuesto), con 40 metros es suficiente. También será útil algún lazo grande y algún fisurero.

Chimenea de la izquierda.

Segundo largo.

Llegando a la arista.

Cada vez estamos mucho más cerca de la cima. Detrás, a la derecha Foratata Occidental.

Foto de cima para el recuerdo.

Ahí arriba el viento ya no sopla y el sol nos acaricia. Una pequeña tregua antes de emprender el descenso. Miremos donde miremos, el circo de montañas que nos rodea es formidable. Reconozco caminos recorridos en algunas y trazo otros nuevos en mi mente, en otras.

Después del breve momento al calor del sol de otoño nos vamos. Rapelaremos la primera chimenea desde la arista hasta el pino.

La segunda chimenea se rapelará desde el pino hasta el collado donde iniciamos el primer largo.

Me cuesta irme, no puedo evitar volver la cabeza atrás mil veces.

Delante aún quedan promesas por cumplir y muchos más pasos que dar.

El hombre y la grandiosidad de lo que le rodea. Somos diminutos en un colosal escenario.

Foratata Occidental (izquierda) y Foratata Oriental (derecha). Ambas hermanas vestidas para la ocasión, ataviadas de la algarabía cromática de la madurez de un ciclo.

Magnífica figura blanca la que se levanta de entre el manto verde de Formigal. Imposible pasar inadverdida. Ay Foratata!!! distraída me pillaste una tarde de otoño y encandilada me dejas partir sabiendo que mi mente te llevará siempre conmigo.

12 comentarios

  1. ¡Enhorabuena, Joana! Una cima con escalada incluída, esas si que son chulas. Ya sólo te queda el Midi ;o).

    El reportaje es una maravilla.

  2. que cada excursión vuestra sea como una pelicula, olé nuestra heroína !!!

    saludos

  3. Enhorabuena joana!! La primera vez que las vi tambien me quede embelesada!
    Magnificas fotos!
    besos

  4. Me ha encantado la historia de Formigal, pero sobre todo como cuentas las cosas y como te llenan las montañas 🙂

    Las fotos wapas, la escalada wapisima, con nieve debe de ser el no va mas.

    Un saludo!

  5. Hola Joana, me pasó lo mismo…estuve por esta zona hará unos días y quedas magnetizado…entre Foratata y el Midi…

    salut

    joan

    Pd. vens al Pedra…??

  6. Hola Joana,
    Quin reportatge més impresionant ens has regalat!!… Qué ben presentat!!
    Per la manera d’expresar-te i per la teva sensibilitat fas possible que ens arribi una part molt important de la teva sensació al trepitjar aquestes montanyes tan precioses!!
    Gràcies per deixar-nos sentir tant de goig i contemplar aquests llocs!!…
    Una abraçada.

  7. Muy chula. Enhorabuena por conseguir esa cijma tan ansiada. El año que viene el Midi tiene que estar a nuestros pies.
    Por cierto. Me he reido un montón con la primavera florecida de tu casco.

  8. Hola Joana…..a ver a ver…..

    Guapa la leyenda, no la conocia.

    salut

    joan

  9. por fin la tenemos!!!!!!!!!!! enhorabuena, y ahora a por el siguiente objetivo!!!

  10. El año que viene el Midi será mi exámen ;-))))

    Me alegro que os haya gustado la aventura.

  11. Creía que conocía Sallent de Gállego y su paisaje, hasta que he leído tu blog y la leyenda de Culibilla. Me gustaría publicarla también en mi propio blog, si me das tu permiso. Soy un poco montañero, pero no escalador. Estupendas las fotos de vuestra subida. Me imagino que fué emocionante coronar esa cima. Un saludo.

  12. Sí, por supuesto que puedes publicarlo en tu blog!! Yo encontré la historia (había oído hablar de ella) buscando en Google.
    Foratata es una peña que me tiene enamorada. Ahora solo tengo que encontrar por la zona unas orquídeas que ando buscando ;-)))

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