JAIZKIBEL

    Son las 7 de la tarde cuando llegamos al inicio de la ruta.  Empezamos trotando en una pendiente más que moderada.  Así, en frío, los gemelos se quejan y con razón.  En breve la pendiente suaviza y en alguna ocasión es llana y hasta cuesta abajo.   No hay señales de civilización.  Las últimas horas de sol para nosotros.  El viento sur, muy molesto, aviva el olor penetrante del bosque húmedo.    El sendero se cierra y las zarzas nos comen, pero no importa.  Seguimos.  Estamos debajo de un empinadísimo cortafuegos que nos hace sudar la gota gorda.  Como vamos agachados aprovechamos para mirar si hay garrapatas polizonas, por ahí pasa mucho ganado y el verano todavía dura.  Alguna está haciendo su maratón particular subiendo por las zapatillas.  Es el precio que hay que pagar.
Al llegar arriba a uno se le olvida y se pierde en el horizonte del norte y del sur.  Una belleza sin igual.   El camino se suaviza y va en ligera cuesta abajo y en ocasiones llano.  Los pies trotan sobre la arena.  La luz nos abandona y ahora es una contrarreloj hasta el coche.
Adoro correr en el monte!!!

2 comentarios

  1. ¡Hola Joana!, ¡qué envidia (sana) me dáis!, yo todavía no puedo correr (vamos, ni lo intento), pero desde luego en cuanto pueda esas distancias (no más de 10-12 km) por el monte me convencen…y sin mucho desnivel…¡Hay un montón de sitios!

    ¡a seguir disfrutando!

  2. No desesperes Miren, mejor que tengas paciencia y te recuperes bien. Cuando puedas podrás desquitarte a gusto. Nosotros de momento vamos buscando rincones donde poder entrenar a gusto, lejos de los coches y el asfalto.
    Un abrazo.

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