Atisbos de otoño

La impaciencia hace que me levante de la silla y me dirija hacia la ventana. Desde allí contemplo como el sol lentamente languidece. Colores ocres, rojizos, verdes todavía muy vivos.
Observo el vuelo de un pájaro, pausado, planea por el cielo casi gris de la tarde. Inspiro mientras cierro los ojos. En un instante oigo el murmullo de la gente a mi alrededor pero me abstraigo en la espera.
Olvidé que estaba allí de pie y entre medias sentí como tu nariz se extraviaba entre mi pelo. Oí tu voz pronunciar mi nombre con sigilo. Tu olor me recordó al de la hierba húmeda del otoño, tu calor se entremezcló entre los recientes tintes de una estación recién estrenada…….

Un Comentario

  1. El otoño… asoma su naricilla por el horizonte… y poco a poco … se deja acariciar por nuestra mirada..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *